Los métodos de enseñanza: claves para alcanzar los objetivos educativos

A lo largo de este año he ido compaginando la búsqueda activa de empleo junto con la realización de diversas formaciones para ampliar mi perfil profesional. Entre ellas, puedo destacar una formación vinculada al ámbito educativo. Se trata de un certificado de profesionalidad denominado: “Habilitación para la docencia en los grados A, B y C del sistema de Formación Profesional”, una acreditación que me capacita para poder ejercer como formador tanto en los cursos de formación no reglada como en la formación para el empleo.

He querido comentarlo ya que la siguiente publicación está enfocada a la docencia, más concretamente a los métodos de enseñanza. Los contenidos que voy a desarrollar en esta entrada están dirigidos a la formación para el empleo y se encuentran representados en el módulo formativo de: “Impartición y tutorización de acciones formativas para el empleo”. En este módulo se abordan las estrategias, técnicas y competencias necesarias para una enseñanza eficaz en contextos formativos no reglados.

¿Qué son los métodos de enseñanza?

Los métodos de enseñanza constituyen las vías fundamentales por las cuales, el alumnado logra el dominio de los contenidos. El propósito de toda acción formativa es el poder facilitar el aprendizaje de los contenidos a presentar y alcanzar los objetivos previamente definidos. Por ello, es imprescindible seleccionar de manera adecuada los métodos pedagógicos que se van a emplear. Para que resulten eficaces, es necesario reflexionar sobre diferentes factores que influyen directamente en el proceso formativo.

Entre estos factores destacan, en primer lugar, los objetivos de aprendizaje ya que determinan las actividades, los conocimientos y las destrezas que se pretenden desarrollar. También es importante los contenidos, es decir, todo aquello que el alumnado necesita aprender. Además hay que tener en cuenta las características propias del alumnado.

Los conocimientos del docente y sus capacidades son de vital importancia ya que influyen en la correcta aplicación de los diferentes métodos a emplear. A ello, también se le suma los recursos disponibles y la duración total del proceso formativo.

Diferentes criterios para clasificar los métodos de enseñanza

Existen diferentes criterios de clasificación de los métodos de enseñanza: 

  • Uno de los más habituales es según la forma de razonamiento. Desde este enfoque se distinguen los métodos inductivos y los métodos deductivos. Los métodos deductivos parten de los principios generales hasta llegar a un caso concreto, y los inductivos por el contrario, comienzan con un caso concreto para extraer una idea general.
  • Otro criterio, es el grado de actividad del alumnado. En el método pasivo, el alumnado adopta un papel receptivo y la mayor parte de la actividad recae en el docente. Por el contrario, en el método activo se promueve la participación, la implicación y el protagonismo del alumnado en su proceso de aprendizaje.
  • También es posible clasificar los métodos de enseñanza según la forma de trabajar del alumnado, el cual, puede ser individual, colectiva o mixta dependiendo del espacio o aula de aprendizaje, ya sea presencial o virtual.

Métodos de enseñanza 

Clasificación de los métodos de enseñanza

Los métodos de enseñanza, desde un punto de vista psicopedagógico, se pueden clasificar o agrupar en los siguientes cuatro métodos: Métodos expositivos, métodos demostrativos, métodos interrogativos y métodos activos.

Métodos expositivos

Los métodos expositivos se basan en la presentación oral de los contenidos con o sin el apoyo de recursos auxiliares como pizarras, transparencias o materiales audiovisuales. Se trata de un enfoque ampliamente utilizado por su eficacia para captar la atención inicial del alumnado y despertar su interés, tomando como punto de partida los conocimientos previos del grupo clase.

En este modelo, el docente asume el papel central del proceso de enseñanza-aprendizaje, siendo el encargado de transmitir los conocimientos, mientras que el alumnado adopta un rol mayoritariamente pasivo. El objetivo principal es lograr la comprensión del contenido y la retención de la información. El aprendizaje se organiza de forma lineal, avanzando desde los términos que sean conocidos para los alumnos.

Entre las principales ventajas del método expositivo destacan la rapidez en la transmisión del contenido, su eficacia en grupos numerosos y su facilidad para complementarse con otros métodos. Sin embargo, también presenta inconvenientes como la monotonía. El ejemplo más representativo de este método podría ser la clase magistral.

Método demostrativo

Los métodos demostrativos combinan la explicación teórica junto con la posterior práctica. El proceso suele desarrollarse en tres fases: explicación, demostración y aplicación. El docente no solo indica qué hay que hacer, sino también cómo, cuándo y dónde hacerlo.

Este enfoque resulta especialmente eficaz para trabajar el aprendizaje de las habilidades y destrezas del alumnado. Además, permite la repetición, la adaptación al ritmo del grupo y la evaluación inmediata, incluida la autoevaluación. Tanto el docente como el discente se convierten en protagonistas del proceso formativo.

Hay que tener en cuenta que los métodos demostrativos requieren una inversión considerable de tiempo, instalaciones adecuadas y podrían ser difíciles de aplicar en grupos muy numerosos. Entre los ejemplos más habituales se encuentran los laboratorios de aprendizaje, el aprendizaje tutorial y la formación en el propio puesto de trabajo.

Método interrogativo

En los métodos interrogativos, el docente guía el aprendizaje a través de una secuencia de preguntas planteadas al grupo, explicando el contenido de forma progresiva, a medida que el alumnado reflexiona y responde a las cuestiones. Las preguntas no se formulan al azar, sino que deben cumplir un orden y unos criterios claros: ser relevantes para el tema que se está tratando, deben ser variadas en su planteamiento y ser comprensibles para el grupo clase.

Una pregunta es eficaz cuando responde a los objetivos formativos, se integra de forma natural en el proceso de enseñanza-aprendizaje y anticipa posibles errores o silencios del alumnado. El docente resulta una figura clave, ya que debe saber cuándo intervenir, cómo reformular una cuestión y de qué manera estimular la participación de todo el grupo.

Entre las principales ventajas del método interrogativo destaca la participación activa del alumnado, el favorecer la creatividad y la mejora de la atención en el aula.

Método activo

Los métodos activos (también denominados participativos) sitúan al alumnado en el centro del proceso educativo. Se desarrollan mediante el trabajo en pequeños grupos para resolver problemas propuestos, participando en simulaciones (o rol-playing) o en actividades prácticas, siempre a partir de una situación o guion determinado.

Entre sus principales ventajas, se encuentran la retroalimentación, la posibilidad de trabajar de forma individual o colectiva, potenciar la toma de decisiones en equipo o la resolución de problemas en contextos prácticos. Para aplicar este método requiere una adecuada selección de las actividades y una base teórica sólida tiendo en cuenta que no siempre son aplicables a cualquier grupo.

Conclusiones finales

Como reflexión final podría comentar que los métodos de enseñanza también pueden combinarse. Por ejemplo, un docente puede usar métodos tradicionales (clase magistral) para presentar el contenido y luego utilizar un método o enfoque activo para que los estudiantes lo apliquen en base al contenido.

Además, el tipo de método a emplear depende de varios factores como los objetivos educativos que se pretenden conseguir, el tipo de contenido a desarrollar durante la formación, el nivel de conocimientos de los estudiantes y los recursos de los que disponga el centro educativo.

Y hasta aquí el final de esta entrada.

 

Bibliografía:

Como referencia he tomado el manual de Impartición de acciones formativas para el empleo de la editorial Orbe. Dicho manual está integrado en la línea editorial dirigida a cumplir los objetivos de la formación relacionada con Certificados Profesionales, para la consecución de la acreditación necesaria de la competencia profesional relacionada.

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